sábado, 28 de mayo de 2011

CONSTRUCTIVISMO

 making of

                                                       

                                             

Trabajo basado en el constructivismo para Dirección de Arte I,
Música seleccionada: Blitzkrieg Bop, The Ramones

sábado, 21 de mayo de 2011

COCINANDO IDEAS






Dirección de Arte.
Campaña publicitaria de la carrera.
Imágen Publicitaria I
2009

Grupo:
- Amalia Alonso
- Carolina Bianchi
- Bárbara Imposti
- Jeanette Parrinella

viernes, 20 de mayo de 2011

Utopía/ Realidad.

UTOPIA






REALIDAD







FICHA TÉCNICA

Título del trabajo: Utopía- Realidad
Autora: Amalia Alonso
TALLER DE FOTOGRAFÍA I
Fecha del examen final: 07/12/10

Realizar entre 3 y 5 fotografías de cada antónimo elegido, utilizando los recursos aprendidos en la cursada

Equipo técnico base de realización:
Fotografía: Amalia Alonso
Vestuario: Las pepas, De la ostia, Complot, Levi’s
Maquillaje: Productos Clinique, D’ior
Asistentes de producción: Marina Wabnik, Mark Fenton, Andrei Seba
Modelo: Carolina Bianchi

Colores base:
- Verde y blanco (Utopía)
- Gris, negro y azul (Realidad)
- El dorado estuvo presente en ambos conceptos, en utopía resaltando los brillos y maquillajes y en realidad sobre todo en los accesorios.

Sinopsis:
La idea es contrastar dos antónimos, la realidad como vida cotidiana, una mezcla de formalidad y urbano, y utopía, una realidad que sólo existe en los sueños y que difiere de cada uno, algo más etéreo que intenta dejar de lado el consumismo.

Informe individual del proyecto realizado:

Se trabajó con la misma modelo en toda la producción para mantener una misma línea, cambiando el vestuario, los escenarios, y el maquillaje, entre otros. La idea es marcar el contraste que existe entre dos antónimos: La realidad y la utopía. La realidad como vida cotidiana, una mezcla de formalidad con urbanismo.
Por otro lado la utopía, una realidad que sólo existe en los sueños y que difiere dependiendo de quien la sueñe, por eso opté por algo mas etéreo.

Este trabajo se trata de un proyecto personal que intenta demostrar mediante dos antónimos mi punto de vista sobre la realidad y sobre un mundo soñado, que era prácticamente inexistente. Por eso la idea lejos está de ser pensada para un cliente con fines de lucro.
La idea de la producción realizada fue mostrar tanto por medio de la modelo (sus poses, gestos, vestuario, maquillaje, sus miradas, etc.) también el escenario, y demás, la oposición que existe entre el mundo imaginario o utópico, que en un momento de la vida se corrompe dejando ver el verdadero mundo en el que vivimos, que está determinado por los límites de algo tan abstracto como es el tiempo. Se trata de un mundo unido por las comunicaciones, que en vez de unir al mundo lo dividen.

Desarrollo y diseño de la idea, carácter de las imágenes, formato fotográfico de la pieza, cantidad de imágenes que intervendrán.
La idea nació de la utopía, concepto que siempre me llamó la atención, un tema sobre el que tantos filósofos, estudiosos, e interesados en el tema, investigaron, un tema al que siempre le presté atención.
La utopía no es más que un mundo soñado, de sueños que son capaces de crear en nuestras mentes mundos que parecen perfectos.
En fin, la utopía siempre me pareció interesante, y lo que se opone a ésta es evidentemente la realidad.

- Carácter de las imágenes: interpretativas (ya que en este trabajo, lo que hago es expresar mi punto de vista sobre estos dos conceptos mediante la fotografía)
- Formato fotográfico de la pieza: 20 cm X 30 cm.
- Cantidad de imágenes que intervendrán: 10 imágenes

-Descripción de la propuesta estética (cámara, encuandre, composición, clima de luz y puesta en escena).

La puesta en escena consistió en un clima claro (con luz clara de la mañana en REALIDAD, y una luz más suave, del atardecer para finalizar el día en el caso de UTOPÍA.)
Se aprovecharon los diferentes momentos del día para destacar las formas.
En ambos conceptos se utilizaron diferentes planos, pero el plano detalle tiene una gran fuerza. También Se lograron fotos con efecto de zoom bajando la obturación A 3’.

Logrará Milagros Ines Perados llegar al final del día libre de pecados?

. PERSONAJES




ESCENARIOS


STORYBOARD



Taller de Reflexión y Discurso II.
2010

Grupo:
- Amalia Alonso
- Mark Fenton
- Bárbara Imposti
- Andrei Seba
- Marina Wabnik

Trabajo Práctico: Crear una historia interactiva con dos posibles finales, y diferentes caminos a tomar a partir de un ensamble de historias planteadas.

La historia se tarta sobre una chica con una fuerte ética y moral, que a lo largo de un día deberá analizar sus desiciones para lograr llegar al final del día libre de pecados, de no ser asi pasará por el confesionario.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Fotosíntesis

REDACCIÓN PUBLICITARIA I
1er cuatrimestre. 1° año. 2009.
TP Nº 5

FOTOSÍNTESIS. Punctum y Studium.


• Analizar una foto que represente algo especial para cada uno como espectador.

El protagonista de esta imagen fotográfica es el tiempo. Acarrea consigo conceptos como la muerte, el amor y la nostalgia. La nostalgia, tan propia del paso del tiempo.
Existe una clara evidencia del
esto-ha-sido, que se logra situando al personaje en un escenario antiguo, llevando a cabo su labor de afilador, una tarea costumbrista, conservadora y propia del siglo pasado, pero en la actualidad, (en un presente marcado por las luces de los rayos de la bicicleta).
Esta superposición de tiempos distintos y contrapuestos es lo que captó mi atención, y me llevó a seleccionar la fotografía. Sin dejar de lado otros aspectos culturales, como el aire español que se respira al mirar esta imagen, (por que la fotografía fue capturada en Granada, España) y como dice el refrán “la sangre tira”, y en mi suele suceder bastante. La imagen de un pergamino en el afiche del comercio también resulto ser un punto importante (siempre me siento identificada con los pergaminos, porque mi ciudad se llama así). Pero principalmente fue el tiempo lo que causó en mí una gran conmoción, que me llevó a esta elección. Es increíble que aún hoy en un país europeo y del primer mundo como España, exista este oficio, y no haya sido despojado por la tecnología, como si lo fueron la mayoría de los trabajos que marcaron una tradición y una costumbre en la vida de los ciudadanos.
La contradicción me conmocionó. La mezcla de tradición y tecnología. Dos siglos viviendo juntos en una imagen. Dos épocas que no mueren, que aún están presentes. Aunque esta imagen realmente no exista más (realmente sólo duró milésimas de segundos) y lo que vemos no es más que un personaje con parecidos a un ser humano. A pesar de esto, sí existe esta sociedad que acepta lo mejor o lo más conveniente de cada época, y es lo que yo (como espectador) logro captar en esta fotografía.
La nostalgia, subordinada siempre al paso del tiempo, con una sumisión enfermiza en el placer de lo antiguo, de lo viejo, de lo pasado, de lo muerto, de lo que fue y nunca más volverá a ser, también está presente en esta fotografía, incluso, es uno de sus protagonistas.




• Describir el studium y encontrar el punctum, según lo analizado por Roland Barthes en La cámara lúcida y los ejercicios realizados en clase.


Studium:
En esta fotografía se percibe un espacio actual ambientado hacia lo antiguo, lo pasado. Es una vereda española, de la ciudad de Granada. De fondo hay un restaurante típico, que parece ser muy acogedor.
Los colores de la fotografía son cálidos y puros. Los grises tienen una gran presencia. El equilibrio es correcto, porque en la parte en que hay menos luz, se destaca en uno de los rayos de la bicicleta, una luz refractaria que equipara las diferencias de luz y sombra.
Se acentúan ciertos elementos claves, como las rejas verdes en la ventana y las blancas en la puerta, los carteles del comercio, la pintura en tonos marrones detrás del afilador, y éste por supuesto, que es el protagonista de la fotografía, junto con su bicicleta, que tiene unos pies que le permiten al personaje llevar a cabo su trabajo, sentado en ella, porque en el manubrio se encuentra la maquina para afilar. En los rayos de las ruedas se distinguen luces refractarias de color amarillo, como lo mencioné anteriormente.
La vestimenta del personaje es muy simple, pero a la vez pulcra y limpia, está acorde al ámbito en que se encuentra, y a su oficio. La camisa azul se destaca sobre el pantalón negro y la gama de grises y marrones que lo rodean. De su bolsillo se dejan caer unas llaves plateadas que también llaman la atención.
El personaje tiene un gesto en la cara que denota concentración. Sus ojos están clavados en su trabajo, su mirada baja no significa cansancio, sino atención. Su pose es correcta: la espalda erguida, y un pie en cada pedal (esto lo ayuda a mantener el equilibrio).
En el vidrio de la ventana se refleja una luz, el flash que emitió la cámara al sacar la foto.
El espacio en que se desarrolla ésta imagen es agradable, y a la vez simple. Se trata de una cultura Española con interés por los verdaderos valores, los oficios que en tantas sociedades del primer mundo están perdidos.




Punctum:
El punto que hace un corte en esta imagen, y que de cierta forma me hiere, son las luces amarillas refractarias en los rayos de las ruedas de la bicicleta, especialmente la del lado derecho de la imagen (la parte más oscura), porque resalta más y es más grande que las otras.
Pero dejando de lado lo que es simplemente perceptible, esto tiene un verdadero significado. La imagen propone calidez y un retroceso en la época. Se muestra un oficio costumbrista, del siglo pasado, pero la fantasía acaba al bajar un poco la vista y ver esas luces llamativas en las ruedas de la bicicleta, que presentan el presente, el hoy, gritándolo con luces de neón. Sin este punctum, la fotografía definitivamente no tendría el mismo sentido. Las luces manifiestan el hoy, mientras el oficio revela el pasado.


• Enunciar en una frase, completa y perfectamente armada y coherente, el concepto de la foto.


Existe la nostalgia enfermiza y nociva, pero también está esa nostalgia que nos permite vivir de cada época lo mejor, transformándola en serenidad.


martes, 24 de agosto de 2010

Leche chocolatada

Trabajo práctico n°2
Redacción Publicitaria I
1er año- 2009


LECHE CHOCOLATADA
El placer de alimentarse bien creyéndose osado




Para hablar de la leche chocolatada, bebida oscura, espesa y deliciosa, ideal, es necesario primero, referirse al cacao, fruto venerable que en un mundo de ensueños podría ser denominado como “oro castaño”, y ¿por qué no? si estamos en mi sueño, sabría valer más que el oro negro, y que el dorado. Porque en definitiva ¿hay algo más rico en el mundo que el chocolate?



El cacao nació hace miles de años en América. Fue transmitido entre las diferentes civilizaciones. Comenzando por los Olmecas unos mil quinientos años A.C., que se lo transfirieron en herencia a los Mayas. Civilización que explotaría al máximo las propiedades del fruto, a tal punto de comercializarlo con los Aztecas, quienes tenían la creencia de que el chocolate prolongaba indefinidamente la vida. Ellos tuvieron un papel importantísimo en la historia de este fruto. El emperador Moctezuma lo sirvió a Hernán Cortés en el año 1500. Un momento cumbre en la historia del chocolate. La sensación que este brebaje de cacao fundido en agua causó tal excitación en los sentidos del conquistador, que éste supo que debía llevarlo a Europa. Y lo hizo. Desde España no tardó en difundirse al resto del viejo continente. En donde tres siglos más tarde, ya era posible la fabricación a gran escala de masas de chocolate, sólido o líquido. Así, ciertos países como Suiza y Holanda, fueron adquiriendo una exclusiva cultura chocolatera, alterando por siempre sus cultos, convirtiéndose en su actor principal.


Hoy en día, en los días más crudos del invierno, una taza caliente de leche con chocolate a la luz del hogar es un ideal constante en las mentes occidentales, que surgió gracias a la cultura chocolatera de los países nórdicos de Europa.


Actualmente es muy fácil conseguir una taza de leche chocolatada, ya sea bien fría para los días calurosos de verano, o caliente para el invierno. Ni siquiera es necesario comprar barras de chocolate y fundirlas, aunque esta opción no está descartada.


En los mercados y en los quioscos se consiguen saches de leche chocolatada y chocolate en polvo para prepararla a gusto personal, como por ejemplo: Cindor, Lechelita, Angelita, Sandy, Gándara, Milkaut, Nesquick, Ser, Ilolay, Cotar. Disponibles para todos los gustos y preferencias, y en algunos casos, como el de Cindor, con agregados de vitaminas especiales como la B2, B12, A y D que las hacen aún más nutritivas y saludables.


Una taza de leche chocolatada es tan buena para el corazón como una copa de vino tinto, las manzanas o el té. Es beneficiosa para la salud, reduce los riesgos de experimentar coágulos sanguíneos, y tiene un alto porcentaje de antioxidantes. De todas maneras no es aconsejable abusar (a pesar de lo delicioso que pueda llegar a ser).


Tomar una taza de leche chocolatada es saludable tanto física como emocionalmente, ¿a quién no le causó una sensación de placer el agregarle una cucharadita de chocolate a esa tasa de leche agria e insípida, para transformarla en algo mágico? Aún pensando que estaba mal, lo que suele causar aún más satisfacción. Lamento decepcionarlo al decirle que esa cucharadita (o dos o tres para ser sinceros) no era razón para poner esa cara de travesura.


Amalia Alonso.

lunes, 23 de agosto de 2010

Sinfonía Anaranjada

Redacción Publicitaria I
1er cuatrimestre- 2009
Trabajo práctico N°1
Promocionar una naranja desde el sentido: oído



Sinfonía Anaranjada


Hoy compré una naranja, ¿por qué comprar una naranja, si puedo comprar frutillas, ananá, kiwi, hasta un durazno? ¿Por qué comprar algo tan difícil de comer, si podría simplemente comprar una manzana y en el acto hincarle los dientes? Y no lo supe hasta el momento de oírla.


No había entrado a la verdulería cuando me llamo con su voz intensa y a la vez tan apagada. Fue una conexión, un grito de ayuda, un pedido de auxilio. Estaba en el suelo, rodando y rodando, intentando escapar de las manos de un verdulero que corría detrás suyo maldiciéndola sin piedad alguna, desconociendo que ésta podría escuchar sus blasfemias hasta amargarse.

Me agaché y tomé la naranja antes de que cayera a la calle, salvándola de un posible trágico final (en ese momento imaginé el singular sonido de una naranja pisada por un auto, un ruido líquido, el típico “splash” de una historieta) y la compré.


Al llegar a mi casa, la lavé con abundante agua fría para limpiarla bien. Usé mis manos y al pasar fuertemente mis dedos por su superficie, estos hicieron un sonido particular y muy fino, que me recordó a aquellos días en la cancha de básquet, cuando mis zapatillas con suela de goma hacían música cuando corría detrás de esa pelota naranja, naranja como esa fruta que tenía en mis manos, que, de hecho, nada tenía de pelota de básquet.


Cuando terminé de lavarla, le saqué esa cáscara tan vibrante, como la voz de un soprano. Al llegar al interior de esa especie de cápsula protectora, ya no era brillante, era áspera, como una lija, como una voz ronca, como las primeras palabras casi indescifrables de alguien que se acaba de despertar.


Una capa de tan diversos sonidos debía contener algo mágico en su interior. Y así fue, cuando sentí el interior, fue inconfundible, parecido al sonido que me había imaginado un tiempo antes, al salvarla de ser pisada por un auto, un sonido mojado.


Y yo seguí manipulando mi cuchillo, como un caníbal. Despiadadamente pasaba los dientes metálicos del cuchillo por su interior como si ésta no sintiera nada, sus gotas cayendo en el plato no significaban para mi síntoma de dolor alguno, sino algo normal que le sucede a las frutas.

Cuando finalmente me digné a morderla, sentí un verdadero concierto dentro de mi boca. Concebí un placer indefinible cuando sus pequeñas células explotaban y retumbaban en mis oídos como la batería de Charlie Watts, bramaban de tal forma que ensordecieron al resto de mis sentidos. Al morderla una y otra vez, la batería iba cediendo, dando paso a un sonido extraño, que al tragar ese néctar perfecto, al filtrarse por mi garganta, la batería cesó totalmente para darle lugar a un suave solo de guitarra.

Cuando terminé de comerla, descubrí por qué había elegido comprar una naranja, y no una frutilla ni una manzana. Porque ni una ni la otra tenían tantos acordes en su interior, tantas notas diferentes que conviertan el simple hecho de comer una fruta en la conmoción única de sentir una música que es perfecta para mí y para nadie más. Cuando veas una naranja, y te llame, como me llamó a mí, no lo dudes, te habló, y ya la oíste, ahora tomate tu tiempo y escúchala, vas a sentir una sinfonía de sabor.


Amalia Alonso.